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Socavón

Dejé pasar un rato antes de publicar algo respecto al tema, creo que durante semanas, la televisión y sus “noticieros” sangraron una tragedia el tiempo que la gente estuviera dispuesta a saciarse cual sanguijuelas del mismo. No se que de toda esta situación me daba más tristeza; la negligencia de los constructores, la corrupción de los gobernantes o la tolerancia de la gente, pan con lo mismo.

Y podría seguir dando detalles y reseñas sobre los culpables, en fin, hartos estarán de lo mismo, si no están del todo enterados les dejo el siguiente link, donde podrán encontrar información al respecto, y como lo que me ocupa es lo referente a la arquitectura y la construcción, creo que mi enfoque será sobre las maneras en como funcionan las cosas en México, mismas que permiten que sucedan estas tragedias; pero tragedia es el bache que se crea antes del socavón y que la gente ignora, estamos tan acostumbrados a lo mal-hecho, aquí en Puebla, ciudad donde radico, parece inclusive parte de una estación del año ver como nuestro pavimento se llena de baches, como si se tratara de árboles en otoño, inclusive juro que hay uno que lo he visto reparar tantas veces que hasta nombre tiene. Y se que habrá uno que otro beneficiario del sistema que opinará que es imposible realizar una obra como se debe, como sacada de un libro, llena de todas esas fantasías narradas en libros de construcción sobre rellenos y compactaciones, bases y esas cosas que solo cuestan dinero y al parecer no son todas necesarias. Que lo que determina la calidad de una obra, es la cantidad de dinero que involucre el diezmo, para aquellos que desconozcan el termino, se trata de la cantidad de dinero que recibe el, o los funcionarios, involucrados en la adjudicación de dicha obra, este generalmente va del 10% al 15% del total del contrato, y obviamente si estamos en temporada electoral este porcentaje sube, y si el sujeto en cuestión tiene aspiraciones presidenciales, ni se diga el costo; obviamente debe de haber algún tipo de beneficio si alguien decide acceder a esto, generalmente este favor se paga otorgando los montos tope de la licitación, que se traduce en cotizar justo debajo de dicho número, y eliminando a la competencia justa, misma que me atrevo a decir que no existe, obviamente todos los involucrados luchan por ganar este favor, algunos, los más afortunados, en algún restaurante con un buen corte de carne, otros, los más novatos, entre tragos, bailes sensuales y poca ropa.

“… algunos, los más afortunados, en algún restaurante con un buen corte de carne, otros, los más novatos, entre tragos, bailes sensuales y poca ropa.”

Una vez ganada dicha licitación, del respectivo anticipo, se debe pagar el diezmo, en efectivo y de manera discreta en algún lugar no tan público, y si generalmente una obra cuenta con un anticipo del 30%, quitenle (vamos a ser optimistas) el 10%, y preparense para recibir dinero hasta la primera estimación que si bien va será en unas 5 semanas, eso dependiendo obviamente, que el encargado de la dependencia que ve el pago, reciba un estímulo para que pase el expediente primero para que programen pago. Y aquí es donde sucede la magia, creo que ya dejamos claro que se empieza una obra con menos dinero del necesario, que el constructor va a tener que financiar gran parte de la obra, y que mientras más tiempo tarde en realizarse, más “favores” y “regalos” debe entregar a las instituciones. Vamos a obviar que no toda la gente conoce el proceso constructivo de una vialidad, que muchas veces entendemos cuando vemos los conos naranjas y los cerros de materiales como arena, grava, tepetate (¿que es eso?), una retroexcavadora y gente con casquitos y casacas, que ya se comenzó la obra, aparecerá una manta o espectacular diciendo “Disculpe las molestias, éstas son temporales, los beneficios permanentes.” Y alguno que otro incauto entrará en razón, evitará tocar su claxon en las infinitas colas hechas por los cuellos de botella de una pésima planeación; y resulta todo lo contrario “Los beneficios fueron temporales y las molestias permanentes”.

Muchas de las veces, la empresa ganadora, a la que llamaremos “Constructora Civil Don Pato SA de CV”, que cuenta con una excelente relación con los actuales Directores de las Instituciones, realmente sólo es un nombre, de un hombre, que no tiene ni palas en su jardín; y que acto seguido de ganar el concurso que ya estaba pactado, levantó la bocina para contactar al maestro Biliulfo y decirle que el lunes empieza una nueva calle, que no se preocupe si nunca ha hecho una, que todo el material y equipo le va a llegar ese día y que sólo debe conseguir a su gente, eso si, la mínima porque el presupuesto está muy corto. Obviamente el “maistro” recibe un plano que inclusive fue copiado y pegado de otra obra en otro lado, porque a final de cuentas, ¿qué diferencia puede tener una calle?, y comienza con su gente a suponer todas las etapas de la obra.

La historia termina con un albañil estafado, endeudado, gente explotada, una empresa sancionada por no terminar en tiempo y forma, una carpa con sillas negras y una mesa al frente donde se anuncia la inauguración del tramo de carretera, palabras vacías de algún politiquillo que ocupa el foro para sentir que trabaja y que está haciendo algo para posicionar su imagen para futuras ambiciones, y un constructor persignándose pidiéndole a todo el santoral que la obra dure el año que duran sus garantías de vicios ocultos. Esto a reducidas cuentas es un “todos los días, de todas las obras en nuestro país”, desde una guarnición al tramo carretero más grande, o un paso Express en Morelos quizás. 

“Esto a reducidas cuentas es un “todos los días, de todas las obras en nuestro país”, desde una guarnición al tramo carretero más grande, o un paso Express en Morelos quizás. “

Podría extenderme en los relatos de esto, he escuchado tantas historias de tanta gente que piensa que es “negocio” trabajarle al estado (y como no va a ser negocio si no conozco a nadie que piense en la construcción como una obra de caridad), y es desesperanzador saber, que toda aquella gente que participa en este juego de poder entre constructores, que alguna vez probó el opio de la corrupción, es imposible que decida hacer las cosas bien, al final lo que la gente ve es el pavimento exterior y no las porquerías que hay debajo de este. 

“…y como no va a ser negocio si no conozco a nadie que piense en la construcción como una obra de caridad”

Creo que necesito un debate, ideas de como poder cambiar algo que se ha hecho durante tanto tiempo, que más que costumbre es tradición.

 

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