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Anecdotario del Arquikecto (parte 3)

“Planos rotos.”

Es muy probable, que hoy en día los jóvenes y audaces estudiantes de arquitectura no conozcan que relación existe entre un papel albanene + tinta + navaja de rasurar.

Sostengo que lo primordial en la formación de cualquier arquitecto es saber dibujar, y aunque suene vago y ambiguo, la realidad es que hoy en día hay arquitectos que ni en CAD saben representar sus ideas; yo soy de la antigua escuela, esos románticos del papel y lápiz que arrancan un trozo de bulto de cemento y piden prestado al maestro su bicolor para dibujarles la idea o un detalle. Aquí en la oficina, puedo asegurar que ninguno solo de los proyectos ha sido generación espontánea, que haya nacido por obra y gracia del internet y el AutoCAD, de jugar con el cursor y mágicamente aparecen trazos que más adelante se entiende como proyecto; siempre se toma una hoja de papel reciclado, se busca un lápiz, pluma, boligrafo, estilografo, o herramienta en curso, para debatir si tal o cual detalle, forma o distribución es la correcta, se raya encima las veces que sea necesario y se aprovecha hasta el mínimo espacio en la hoja, después algún encriptólogo, descifra los detalles y comienza a darle forma a las ideas que se expusieron, y si como es de esperarse al final hace su santa voluntad con algunos detalles de lo que se debatió.

Me entristece de sobremanera que hoy las nuevas generaciones de arquitectos no saben dibujar, menosprecian esa sagrada actividad de explicar con líneas sus conceptos, y ojo no con esto digo que tienen que ser herederos del talento de Michelangelo o Dalí, simplemente dibujar, digo  a aquellos que duden por favor busquen “napkin sketches” de cualquier arquitecto de su elección, y verán que no es tan sofisticiado ni tan difícil, sin embargo hoy en día sencillamente no creen en que deban ocupar esa herramienta de diseño llamada imaginación.

…sin embargo hoy en día sencillamente no creen en que deban ocupar esa herramienta de diseño llamada imaginación.

Siempre supe que quería ser arquitecto, y no digo esto con afán de menospreciar a nadie, es una confesión recurrente de varios colegas; una anécdota que tengo de pequeño es que con mis primos, jugábamos a diseñar casas, cada quien tenía su libreta Scribe forma italiana con cuadro de 5mm, y dibujábamos espacios, que si la cocina o la sala, las recámaras o el jardín; obviamente esto con la gracia e ingenuidad de un niño de 5 años quizás. Después me convertí en una máquina de hacer tareas de dibujo técnico en la clase del Arq. Segura, y porqué no, empezar un negocio rentable de la necesidad de mis compañeros, creo que mis primeras escuadras “buenas” se pagaron de la flojera de aquellos que no tenían la vocación. Ahí aprendí la perspectiva y los puntos de fuga, de unas impresionantes letras tridimensionales, pasamos a formas, volúmenes y finalmente pasillos y fachadas. Debo reconocer que cuando llegué a la universidad ya tenía algo de camino recorrido, sin embargo comenzamos a utilizar nuevos materiales, nuevas herramientas, mis amados estilógrafos, y una eterna batalla con tinta y mi condición de zurdo (esto se que los zurdos lo entenderán), y también el negocio de las tareas seguía siendo rentable en las clases de la Arq. Marta Laura Ramírez (Martis Lauris para los cuates). Después las clases del Profe Almela, aquí si se me abrió un nuevo panorama, y para nada porque fuera nuevo, sino que jamás había trabajado con materiales artísticos, si bien ocupaba mis pintura Vinci, no tenía idea de que eran los pasteles y en mi infinita naquez e ignorancia pensaba que era gises, no tenía idea que el aguarrás pudiera ser ocupado en otra cosa que no fuera para una labor de hogar, y creo que lo que más le agradezco es que finalmente me sentí un artista en mi profesión, nos decía: “…entornad los ojos” y tratábamos de entender formas, sombras, luces, y luego con todos estos nuevos materiales, los representabamos en papel, diferentes papeles, incluso sentía que le ponía el cuerno al Bond, y ahora teniamos papel cuché, acuarela y hasta el modesto kraft; nunca fui tan bueno en eso, no me veo ni me veré en alguna galería, con algún cuadro, mentiría si les dijera que incluso me interesa, pero agradezco y nombro a estas personas, porque me hicieron entender que la arquitectura se genera siempre en un pensamiento, que necesita un medio para ser representada.

…pero agradezco y nombro a estas personas, porque me hicieron entender que la arquitectura se genera siempre en un pensamiento, que necesita un medio para ser representada.

Pero también tengo que mencionar al Arq. Rafael Lara, mi Tío Fallo, que en un futuro le dedicaré el más largo y emotivo de mis posts, pero para efectos de esta anécdota, sólo mencionar que me capacitó cual empleado de despacho de 1970, me sentaba en un restirador, me obligaba a ajustar mi silla, me insturyó como colocar y utilizar mi regla universal, a limpiar mis escuadras, cuando ocupar el cojín limpiador, como limpiar mis estilografos, y la relación entre el papel albanene, la tinta china y una navaja de rasurar; se que les debo la explicación de la relación entre estos elementos, pero creo que es un buen recuerdo que cualquier estudiante debe tener, y cuando fallaba, o no cumplía con las calidades de línea, o con los achurados, sin ningún reparo arrancaba la hoja de albanene y hacía una bola que aventaba al cesto de la basura, si un terrible cliché, pero que quieren sólo trataba de fomentar la calidad.

Obviamente odié esta etapa, fueron las primeras desveladas, y aunque la gente considere que es un gusto el que tenemos los arquitectos por desvelarnos, yo creo que no es así, muchas veces le he atribuido esto a que por alguna extraña razón física, no puedo concentrarme antes de las 8:00PM, es imposible, pero algo mágico pasa después de esa hora; hoy me doy cuenta que siempre fue una señal involuntaria que le manda el subconsciente a mi cerebro, para pedirme de una manera formal mas no educada, que deje de estar haciendo *endejadas y me ponga a trabajar.

Y tan fácil que lo tienen todo, no cabe duda que los mejores inventos son para fomentar la flojera, y en esta carrera más, por ejemplo: “no quiero hacer maquetas” = 3DMax, “no quiero dibujar a mano…” = AutoCAD, “odio cortarme con el cutter” = cortadora laser, y así hasta que se acaben los programas, y bueno sería demasiado insensato que me estuviera quejando de estas santas herramientas, pero bueno, por lo menos tengo la convicción que algún día que me sienta hipster, mando a la fregada la computadora y me pongo en modo analogo, al fin y al cabo… así me enseñaron.

…por lo menos tengo la convicción que algún día que me sienta hipster, mando a la fregada la computadora y me pongo en modo analogo, al fin y al cabo… así me enseñaron.

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