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Aguinaldos

Les quiero compartir una experiencia que recientemente sucedió en una de las obras, no diré cuál tampoco diré en donde, porque creo que es una situación de la que cualquiera pudiera ser víctima o no sentirse ajeno, considero que mi actuar no fue el adecuado, pero tampoco existía otra manera de solucionarlo. Me encantaría un debate sobre esto que a continuación les contaré.

Deben saber que cuando uno construye o tramita sus licencias de obra para casa habitación, en Puebla, existe una serie de requisitos y pasos que uno debe cubrir para estar en orden, y puedo afirmar que en su mayoría todos lo hacemos más por el miedo de ser extorsionados por los servidores públicos, que por el afán de hacer las cosas bien; en el caso específico de protección civil, no existe ningún párrafo que especifique algún requisito o costo que condicione la licencia (hago la observación que estoy hablando de casas, para edificios o comercios si se requiere de un programa especial) bueno, dicho lo anterior, ya con nuestros documentos en orden y arrancada la obra tuvimos nuestro primer encuentro con la corrupción, un buen día en un destartalado vocho hace su aparición un individuo que tratando de no ser irrespetuoso, se veía que no existía ninguna otra labor que pudiera realizar que no sea joder al prójimo, bajó presentándose como representante del sindicato de la CTM, exigiendo se le presentará el contrato colectivo y el emplazamiento de la obra, así como la respectiva lona, quizás por ignorancia, jamás en obras de casa habitación realizamos tal “trámite”, ya que aparte de ser ridícula la situación así como la existencia de tales organizaciones, el residente de inmediato hizo la llamada diciéndonos la situación que estaba ocurriendo, y procedimos a hacer la llamada a nuestro Pepe Perez de los sindicatos, que por una  módica cuota resuelve el problema, al otro día teníamos el mentado contrato y lona, santo remedio, no sé que me dio más satisfacción, si el hecho de saberme protegido o la cara de desilusión de este tipo que sabía que no había logrado infundir miedo y había perdido su cuota, todavía cínicamente al final se acercó a ofrecerme sus servicios, para resolverme futuros problemas con sindicatos.

Llegó diciembre, es una época difícil en gastos para todos, como buitres veía pasar los cochecitos de los supervisores  de Obras Públicas y de Protección Civil, inocentemente despreocupado, llegue a la obra para encontrarme la sorpresa de una notificación, donde el supervisor en cuestión, había notado una serie de anomalías con sus ojos equipados con visión de rayos x, para mi sorpresa había logrado ver a través de un portón de acero, por casi 6 muros de los cuales 2 eran de concreto, a un o unos trabajadores que estaban trabajando en altura sin las medidas necesarias, por lo cual procedía a multar la obra con ¡500 días de salario mínimo!, llenó su formato tal cual lo exige su protocolo menciona que ninguna persona le recibe el escrito y lo avienta cual niño que toca el timbre y corre, este personaje ya había sembrado lo que en unas semanas se transformaría en un hermoso y florido aguinaldo.

Ingenuos como somos, hicimos caso omiso de este documento, ya que especificaba que teníamos 3 días para corregir la situación, conscientes que no estábamos poniendo suficiente atención en temas de seguridad para nuestros trabajadores después de recibir la notificación de la institución procedimos a reforzar estas medidas, pero quien haya construido sabe que es imposible convencer a un albañil que estas medidas son en su propio beneficio, el casco parece que les pica la cabeza , las botas que les lastima el juanete, los lentes que les hacen ver visco, y ni mencionar las líneas de vida, pareciera que les estas exigiendo saltar de un bungee, y es tedioso tener que andarles recordando cada 15 minutos que lo hagan, que se cuiden.

Finalmente aparece el sujeto en cuestión, días antes de Navidad, en una asombrosa casualidad (hago mención que nos habíamos asesorado con los distintos gestores con los que trabajamos para preguntar si era posible que no hubiéramos cubierto algún requisito con esta institución, todos, coincidieron en lo mismo, no existía tal trámite) esta vez cumplió el protocolo al pie de la letra, toca la puerta, se presenta como representante de dicha institución, muestra su gafete, señala el coche que le facilitan en su trabajo, y muestra amenazante los sellos para clausurar la obra, ya que nosotros no habíamos cubierto la multa de 500 días de salario mínimo (más de $30,000.00 pesos mexicanos), todo esto en un tono pasivo -agresivo, y una media sonrisa en el rostro. En una tabla muestra orgulloso sus documentos mismos que de una manera educada, quizás en un tono fuerte para sus susceptibles oídos, le pido me los muestre, y como si le estuviera pedido que me prestara su ropa interior, se negó de manera contundente, me decía que yo debía de tener una copia que el había entregado directamente a la obra, y debo reconocer que es increíble la capacitación que tienen estos tipos para todo aquello que signifique dinero fácil, dinero mal-habido, no existió en ninguna de sus frases una sola falle que lo delatase o delatase a los suyos, se encaprichó en no dejarme leer ni prestarse sus documentos, y en medida de lo posible tapar su credencial, y aunque pedía que se identificara el únicamente me decía “ai’sta, ‘irela bien, no es falsa”, en fin, por más educadas que fueran mis formas, ninguna paciencia soporta tanta ignoracia.

…por más educadas que fueran mis formas, ninguna paciencia soporta tanta ignoracia.  

Finalmente desesperado regrese a la obra a llamar a todo aquel que pudiera ayudarme, los que estamos en el medio sabemos que no es la multa lo que realmente atemoriza, es el tiempo que esos desgraciados decidan poner en pausa, la obra y depende tu nivel de frustración, su nivel de avaricia; no piensan en toda la gente a la que afectan, desde el albañil que día a día busca ganar su sueldo, hasta proveedores y todo aquel que se relacione con esa obra; los gestores me repiten una vez más que no existe trámite tal y que en tal caso en el documento mencionan una gracia de 3 días para realizar dicho pago. Por supuesto que el objetivo del troglodita en cuestión no era hacer su trabajo bien, el no iba a clausurar la obra, el quería dinero, el quería provocar la plática incómoda, el necesitaba sacarme de mis casillas para que pudiéramos “arreglarnos sin necesidad de complicar las cosas”. Y de lo siguiente no me enorgullezco, jamás lo haré, pero parece ser que todo en este país esta diseñado para funcionar de este modo.  Al final accedí a arreglarnos, me dijo que tenía que hablar con su jefe para que le autorizara tal acción, estoy seguro que solamente estaba hablando a aire por teléfono, después de unos minutos regresa a recordarme cuanto significan 500 días de salario y que yo solamente tenía que ser sensato con la cantidad de dinero que le iba a ofrecer, no considero necesario decirles la cantidad, me entristece saber que fui víctima y cómplice de una situación que es el cáncer de nuestra sociedad, que nace en una institución que se crea con la intención de proteger a la gente, y termina sangrando empleos y afectando familias y beneficiando a unos pocos desgraciados que utilizan sus posiciones de poder.

Quizás me reconforta pensar que ese dinero que le di a este hombre, fueron los regalos de navidad, o quizás algún juguete que trajo Santa, pero estoy seguro que si bien le fue apenas y le toco algo del botín.

 

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